¿Qué pasa en el cerebro mientras dormimos? Parte 1


Durante siglos se creyó que, al dormir, el cerebro se desenchufaba y entraba en un estado de tiempo muerto.

A finales del siglo XIX, el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus vislumbró por primera vez la vida secreta y nocturna de las neuronas. Tras varios experimentos concluyó que, quizás, dormir servía para consolidar lo que habíamos aprendido en el día, evitar que lo olvidásemos y prepararnos para aprender al día siguiente. Pero la comunidad científica descartó la idea por verla sin sentido. El cerebro, aseguraban, simplemente se apagaba.

Gracias a Dios, un siglo más tarde, dos investigadores pudieron demostrar que durante el descanso, el cerebro sigue trabajando a toda máquina. Vieron que en determinadas fases del sueño, como la REM (rapid eye movement)), se generaban ondas a gran escala similares a las que se producían cuando estamos despiertos. Parecía, pues, que el cerebro estaba de todo menos inactivo. 

Mientras dormimos, el cerebro almacena la información que va captando como en una especie de memoria temporal. Durante ese tiempo, paramos de chupar información y el cerebro se dedica a procesar todo lo que ha ido adquiriendo a lo largo del día. Es por eso que el sueño desempeña un papel tan importante en el aprendizaje; literalmente nos ayuda a solidificar nueva información para recordarla más tarde.

Otra actividad que se lleva a cabo mientras dormimos es la de limpiar de partículas nocivas o deshechos que se hayan acumulado en el organismo. El líquido cefalorraquídeo se bombea más rápido por todo el cerebro mientras duerme y actúa eliminando los residuos moleculares que producen las células cerebrales y las proteínas tóxicas que pueden conducir a la demencia.

Esto es solo una parte de todo lo que hace el cerebro mientras dormimos. Impresionante, ¿verdad?